Dos semanas después...
*NARRA LOUIS*
Hoy le dan el alta a Hel después de dos semanas ingresada. Cuando viene el médico y nos dice que podemos irnos, llamo a los demás para que nos dejen la casa sola, quiero tener una cena a solas con ella y luego ver una película. Salimos del hospital y nos encontramos con unas pocas fans que se han quedado a la puerta. Iba a pasar de largo cuando Hel me agarró del brazo y me pidió que las saludara. Me acerqué al pequeño grupo. Les firmé algún que otro autógrafo y me saqué alguna foto. En ese momento, me hicieron una pregunta que no supe como contestar.
-¿Esa chica es tu novia?
-No, es una muy buena amiga.
-Esque no parece que sea como tu ex y ella también empezó como una muy buena amiga.
-Esque no lo es, ella es mejor.
-¿Podemos saber su nombre?
-¿Para qué? ¿os vais a meter con ella? Porque quiero que sepáis que soy muy bueno con mis pequeñas directioners, pero las que se meten con mis amigas o con alguien a quien quiero no se consideran directioners, son simples fans y eso duele. Duele ver cómo muchas veces se meten con alguien a quien quieres y tu no puedes hacer nada, o se te echa todo el mundo encima.
-Perdona, Louis, no queríamos hacerte enfadar.
-No, no estoy enfadado, solo os advierto. Se llama Helena y ya podéis ir diciendo por twitter que el primer insulto o lo que sea hacia ella, ahí si que me enfadaré.
-Vale, Louis. ¿Podemos sacarnos una foto con los dos?
Esa pregunta me dejó desconcertado. Esas si que eran mis pequeñas directioners. Miré hacia Hel, que miraba la pantalla de su móvil y me acerqué a ella. Le dije lo que pasaba y ella miraba a las chicas un poco indecisa, pero en sus caras se reflejaban sonrisas sinceras que la acabaron convenciendo. Nos acercamos a ellas y volvieron a sonreír a Hel.
-Hola chicas.
-Hola. ¿Qué te paso para estar dos semanas en el hospital?
-Tuve un accidente con el coche.
-¿En serio? ¿Qué pasó?
-Pues yo iba conduciendo, y en un cruce, un coche se saltó el STOP y me golpeó.
-Que mala puede llegar a ser la gente. Pero gracias a Dios que estás bien, Louis estaba muy preocupado por ti estas dos semanas.
-Si, es un amor hahaha
-Cuídalo. Y si puedes ser su novia, aprovecha la oportunidad, nosotras os apoyamos.
-AAAWWWWWW DADME UN ABRAZO!!
Las chicas y Hel se fundieron en un cálido abrazo al que yo acabé uniéndome más tarde. Nos despedimos de ella y nos fuimos a casa. Cuando llegamos, le dije a Hel que fuera a tomar un baño relajante. Mientras ella estaba arriba, yo empecé a hacer la cena. Preparé una lasaña y puse la mesa, adornándola con velas con olor a frutas del bosque y vainilla. Subí a buscarla y me la encontré cepillándose el pelo después de habérselo secado. Cuando bajamos, se quedó quieta al llegar al comedor.
-¿Y esto, Louis?
-Esto...porque me apetecía cenar con mi novia hahahahaha
-Aaaaaawwwww gracias
-No me las des, preciosa. Llevas dos semanas en el hospital...
-Pero has estado tu a mi lado alegrándome los días.
-Vamos a cenar, que se enfría. hahaha
-Vamos, anda.
Cenamos tranquilamente mientras hablábamos sobre nosotros. Cuando acabamos, salimos al jardín y nos tumbamos en el césped, mirando las estrellas. Al poco tiempo, caímos rendidos en los brazos del Dios del sueño.
*NARRA JULS*
Estábamos todos juntos en casa esperando a que nos llamara Louis para saber si a Hel le daban ya el alta o si el se iba a seguir quedando con ella en el hospital como había hecho estas dos semanas. Cuando llamó, nos dijo que le daban el alta hoy, y que necesitaba la casa despejada para prepararle algo. Nos fuimos todos y Niall me propuso ir a su piso, ya que ahora, como prácticamente viven entre el estudio y nuestra casa, no ha pisado mucho allí.
Cuando llegamos, limpiamos un poco el sitio para que esté presentable, pues la semana que viene vienen el Greg, Denise y el pequeño Theo y tienen que quedarse ahí. Acabamos de limpiar y nos tumbamos exhaustos en la cama.
-Estoy reventada, Niall. Limpiar tu piso cansa demasiado.
-A mi aún me quedan algunas fuerzas, si quieres te las paso.
-¿Cómo? Por telepatía? HAHAHAHAHAHAHA
-No, se me ocurre un modo mucho mejor.
-¿Tengo que moverme?
-Meeeeh, un pocito hahahaha bueno, igual un pelín más.
-Creo que te voy pillando, pero...
-¿Qué pasa, amor?
-Pues.. que...
-¿Eres virgen, verdad?
-Esto.. si
Bajo la mirada al suelo, pero él me coge la barbilla y me sube la cara hasta que nuestros ojos se conectan.
-No tienes de qué preocuparte, si quieres esperar, lo entiendo.
-No, no me preocupa el esperar o no, me preocupa el hecho de pasarlo mal o no
-Escucha, te voy a dejar unos minutos para que te mentalices y en un ratito vuelvo y miramos a ver, vale? Tenemos una noche entera por delante, amor, no te preocupes.
Niall sale de la habitación y yo recurro a Haiz, porque se que ya lo ha hecho con Zayn. A los tres pitidos contesta.
*CONVERSACIÓN TELEFÓNICA*
-¿Si?
-Haiz, necesito tu ayuda
-Juls, ¿pasa algo?
-Bueno... más o menos
-Cuenta, anda. Zayn, para
-Pues... estaba a punto de hacerlo con Niall, pero no fui capaz. Zayn, déjanos hablar!
-Tienes miedo por el dolor, ¿a que si?
-Si... ¿duele mucho?
-No te voy a mentir, al principio duele un poco, pero en cuanto te acostumbras lo disfrutas mucho, créeme. Pero de todas formas, no a todas les duele igual, a unas más, a otras menos... A mi casi no me dolió, no se a ti. Pero si te ves preparada, no dejes que eso te frene. ¡¡RELAJA LA PELVIS!!
-HAHAHAHAHAHAHAHAHA PAVA!! Muchísimas gracias, Haiz.
-No me las des y disfruta con el duende. Te quiero.
-Te quiero
*FIN CONVERSACIÓN TELEFÓNICA*
Colgamos y me dirigí al salón donde estaba Niall y me senté sobre sus piernas. Le acaricié el pecho y los brazos, ya que estaba sin camiseta.
-Hola, duende.
-Hola, princesa. ¿Ya te lo pensaste?
-Ajá
-¿Y bien?
Lo besé. Lo besé como forma de decirle que si, que quería hacerlo con él, y él pareció entenderlo bien, ya que se levanto, haciendo que pusiera mis piernas alrededor de su cintura y me llevó hasta la habitación sin parar de besarnos. Me puso en la pared y siguió besándome mientras me quitaba mi camiseta. Empezó a dejar besos en el mi cuello y fue subiendo hasta morder el lóbulo de mi oreja, causándome un gemido. Me separó de la pared y me llevó hacia la cama, donde me puso con cuidado. Se quitó los pantalones y me quitó los míos y se subió conmigo a la cama, dejando todo su peso sobre sus piernas y brazos, para no aplastarme. Llevó su boca hasta la mía mientras rozaba su miembro con mi feminidad, arrancándome algún que otro gemido. No me di cuenta del momento en que desabrochó mi sujetador, solo de que ahora estaba mordiendo mis pezones. Me quitó las braguitas mientras seguía ocupado con mis senos. Se quitó también sus boxers y estiró la mano para coger un preservativo del cajón de la mesita. Se lo colocó y se posicionó entre mis piernas.
-¿Estás lista, enana?
-Si, solo vete con cuidado, por favor.
-Juls, te voy a hacer el amor, ¿vale?
-Vale.
Entró lentamente en mi. La verdad, no dolía tanto como pensaba, pero un poco si. Salió y volvió a entrar lentamente. Esta vez dolía mucho menos, y al cabo de unos segundos, el dolor se esfumó por completo para dar paso a una oleada de placer indescriptible. Niall aumentó un poco el ritmo de sus movimientos, pero nunca fue brusco. A los pocos minutos, llegamos juntos a un desolador orgasmo que nos dejó rendidos sobre la cama. Salió de mi y se tumbó a mi lado.
-¿Estás bien?
-Si, amor. Gracias por este momento.
-No hay de que, enana. Te quiero, nunca lo olvides.
-No lo olvidaré jamás. Abrázame, que tengo frío.
-¿No será que quieres estar cerca de mi?
-Eso también haha
-Hahaha, esa es mi enana. Duerme, anda. Mañana será otro día.
Dicho esto, los dos nos dormimos abrazados, con nuestras respiraciones mezclándose, como antes habían hecho nuestros cuerpos desnudos.
A la mañana siguiente...